«La pluma de Makine es única. En estas líneas, Makine expone cómo el amor ilumina la existencia de ese niño que va creciendo, en un entorno “gris” marcado por la represión. El amor ilumina, aunque también puede cegar. El amor libera, aunque también puede esclavizar. Y a veces la línea es muy fina».
(Un billete de ida y vuelta)
