Sirvan estas lineas como sencillo homenaje al maestro que nos educó, al teólogo que nos fascinó, al creyente que encendió en nosotros la pasión por la Escritura.

Sirvan estas lineas como sencillo homenaje al maestro que nos educó, al teólogo que nos fascinó, al creyente que encendió en nosotros la pasión por la Escritura.