Jordi Pujol y el catalanismo agente

Si en la primera parte Caja hacía un exhaustivo repaso por las doctrinas del primer catalanismo, aquellas que bebían de las turbias aguas de la frenología, esta segunda introduce un factor decisivo: el demográfico. En efecto, los prohombres del catalanismo que vieron sus primeras luces a finales del siglo XIX, fueron testigos de un crecimiento poblacional sin precedentes. Atraídos por las condiciones materiales –la acumulación capitalista, en definitiva- que fraguaron en las dos dictaduras del siglo, la de Primo de Rivera y la de Franco –ambas impulsadas en gran medida por catalanes-, Cataluña vería la llegada de ingentes cantidades de mano de obra venida de otras partes de España.