Saber mirar, saber escuchar, saber pensar y saber expresarse son, en realidad, los útiles indis pensables tanto del filósofo como del periodista. En esa sim biosis, el periodismo podría elevarse y facilitar que los hombres entendieran el mundo; y la filosofía se liberaría de la carga que supone la especialización y se implicaría con mayor atención en problemas vitales.
