La obra es un primer intento de contar quién era y cómo vivió el fundador de Comunión y Liberación, sacerdote de la diócesis ambrosiana de Milán. Un ejercicio realizado por Alberto Savorana, una de las personas que mejor conoció a Luigi Giussani, con el que trabajó durante veinte años como portavoz del movimiento, director de la revista Tracce y colaborador en la publicación de las obras del fundador.
