Un gesto de renuncia: una muestra de libertad.

El 2 de mayo pasado, el Papa emérito Benedicto XVI ingresó al monasterio de Clausura «Mater Ecclesiae», para continuar con su vida de oración y silencio. El gesto de renuncia realizada, como él mismo dijo, en plena libertad y por amor a Cristo y a su Iglesia, después de examinar su conciencia ante Dios, constituye un indesmentible testimonio de la plenitud que alcanza la vida cristiana conducida en la verdad y en la caridad.