Soler Gil no entra, ni lo pretende, en análisis gnoseológicos de gran finura. Lo que le interesa es delatar las nuevas mitologías, es decir, visiones falseadas y asentadas en nuestra cosmovisión de la realidad. Lo que constituye en definitiva una de las tesis centrales del libro es que existe una dualidad mental-material en la realidad de la que tenemos experiencia, que dicha dualidad es irreductible, y que las opciones que adoptemos ante esta nítida distinción determinan, antes o después, nuestras posiciones frente a Dios y ante el modo en que nos comprendemos a nosotros mismos.
